martes, 26 de febrero de 2013

Expresión escrita

La escalada imperial

Erase una vez un hombre que tiempo antes había decidido escalar el monte Everest. Aquel hombre se llamaba Frank y toda su vida estaba dedicada al alpinismo. Decidió partir hacia tierras asiáticas para escalar el temible monte Everest. Así que partió a la montaña. Pasó por toda Europa hasta que llegó a Asia
Ya en Asia, concretamente en la cordillera del Himalaya, le presentaron a su compañero de alpinismo, Gerardo.
                       
Pasaron esos tres insufribles meses de terrible inquietud y de duro entrenamiento hasta que por fin, llegó el gran día. A las  7:00 se levantó para realizar su último entrenamiento y a las 16:00 comenzó el ascenso. Fue duro, pero para eso había estado entrenando todo ese tiempo. Geraldo iba muy callado y concentrado, al igual que Frank. Siguieron y siguieron subiendo aquella gigantesca montaña.

Parecía que aquel ascenso nunca se iba a terminar, incluso Frank estuvo a punto de rendirse, pero Geraldo le daba más y más ánimos. Al fin, después de 2 días escalando... ¡Llegaron a la cima! tanto Frank como Geraldo no cabían en su pellejo; estaban tan contentos.
Después de celebrarlo, comenzó el descenso.

Por medio de la montaña encontraron una cueva, pero estaban demasiado felices por el gran logro para pararse a explorarla.

¿Qué habría en esa cueva?¿Esquimales?¿El Yety? Eso ni lo sabemos, ni lo sabremos.

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